Un año de viaje

En estos días casi sin darme cuenta pasé un año en el camino. Salí sin expectativas, sin prisa. Estaba en Buenos Aires subiéndome por primera vez a un avión, con mil sensaciones en la cabeza. Cosa que me pasa igualmente cada vez que me voy de un lugarcito, (Como ahora que voy a despedirme de Jeri), pienso en lo incierto del camino. Un caos pero lindo. Salir distraído de lo que fue y lo que será. Abrirme a lo inesperado que puede traerme.

Se pasaron 365 días. En el camino todo pasa diferente. Son distintas las palabras que uno usa, las situaciones a las que uno se expone. La vida pasa por detalles, y de pronto en el camino todos los pequeños momentos cambian, las comidas, los horarios. Puede ser tan sutil pero al final toda esa suma de cositas muda todo, nos muda todo. Me encontré con muchas historias, aunque no ando diciendo mucho y soy muy distraído, ya estoy terminando de llenar el cuarto cuaderno del viaje.

Nunca sé si las palabras ayudan mucho, pero quería soltar algunas. Cada momento es especial, no es que mude algo está fecha, nada pasa de un día para el otro. Pero si hay momentos que tienen ciertos simbolismos, que son lindas excusas para reflexionar, para decir. Tengo mucho para agradecer. Muchas personas me acompañan, y fueron parte de este camino. Muchos recuerdos y aprendizajes. Muita gratidão.

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Os muros

Talvez o mais grato dá viagem e achar tanta generosidade. O mundo ao redor muitas vezes só fala do perigo que é viver, acidentes, roubos, doenças, tudo parece estar conspirando para danar-nos. Nesse sentido viajar ajuda a equilibrar a visão, lembrar-se que tem muita gente boa na vida, que procura ajudar ao outro (Além de quem você pudera ser). É uso a palavra equilibrar porque acho que é o sentido, realmente no mundo tem de tudo (isso é uma das coisas interessantes), é não olhar só a mitade vazia.
Também no o último tempo estou pensando muito na relação entre arquitetura e sociedade. Como uma cidade se (des)organiza. Acho que foi Foucault, com seus análises  foi quem me contagiou. Olho no caminho as partes bonitas, o que é planejado, o que é espontâneo. Vou procurando relacionar fatores socio-culturais nas construções. Alguns são mais visíveis outros ficam maís bem escondidos. Caminhava Fortaleza em Ceará e fiquei surpreendido pelos dispositivos de isolamento e seguridade nas casas. Não é que fosse o primeiro lugar onde estão, tudo canto tem, mas aqui se uniram as ideias. Cada vez tem maís elementos de tipo muros, grades, cercos.

Os pensamentos giravam primeiro em torno á relação seguridade-isolamento. Tipo em que medida uso o segundo para lograr o primeiro. Ninguém quer sofrer, a maioría preferimos sair dá violência, cuidar nossas coisas, nossa integridade. Ai já surge algum ruido. Uma solução que temos na mão e isolar, eu coloco barreiras e assim protejo (E só falando no mundo maís material, quantas palavras mais se tudo isto fosso maís abstrato, fazendo a conexão com o íntimo, minha relação na percepção do outro, da alteridade). O maís básico é o muro, mas depois vamos sendo maís explícitos e agressivos, cercos elétricos, fios de espinos, vigilância.

Tudo esto vai formando uma filosofia do outro. Vá delimitando também o rol que tem o outro na minha cosmovisão. Se podemos ter ao outro como um igual, que sente, pensa, necessita como eu, um ser em processo de realização, que pode me ensinar, que posso ajudar e pode meu ajudar; esta visão com os muros coloca ao outro num posição de ameaça. Aqui o outro é um ser, inclusive as vezes menos, podemos relegar-o ao categórico do Nadie, um perigo constante, alguém que quer tomar o que tenho, que coloca em perigo o que eu sou.

Acredito que é a versão maís polarizada da discussão. Talvez podem se achar estas dois categorias como dos posições onde incluir mais nuances. Igualmente é interessante puder fazer leituras do nosso contexto e do jeito que a gente vai se relacionando, ir achando as relações. Também puder pensar o jeito que percebemos ao próximo, nos aproximar a eles, viver de um jeito maís harmonioso entre nós.

Jeri

Una ciudad protegida por las dunas. Un lugar que es muy particular, un vilarejo que se dedicaba a la pesca y que por tener las condiciones para windsurf se hace famoso. Una tierra con mucho viento, empezando la temporada fuerte julio hasta enero aproximadamente. Hoy se hace mucho kitesurf y la actividad principal es el turismo.

Pienso mucho cuando llegó a estos lugares, como también lo es pipa, lo que debe ser tener el privilegio de ver cómo en una década cambia tanto un lugar. Aquí por suerte aún conserva mucho de naturaleza, la colonización turística no es tan profunda. Las calles son de arena y no hay alumbrado público. Creo que es uno de los atractivos particularmente, porque deja que el sitio conserve su paz. Además, postal linda, se pueden ver animales de tipo granja por las calles o atacando la basura (Vacas, caballos, burros).

Hay varios atractivos en la ciudad:

  • El atardecer: lo más fuerte. Mi día tiene una preocupación principal que es donde voy a ver el atardecer. Es tan fuerte, obnubilante ese momento, algo para no perder. No sé si es que estamos tan cerca del Ecuador, o que detalle geográfico hace a la cuestión, pero es muy fuerte ver caer esa bola de fuego de lleno en el mar y además toda la hora posterior el show de luces que tiene el cielo, los tonos y contrastes.
  • La piedra furada: A priori es una formación rocosa, una piedra que por la erosión acabo ahuecada. Es linda, pero no pareciera algo tan loco. Un detalle que magnífica un poco la cuestión, es que por estos días la puesta de sol se da en el hueco de la piedra. Detalle tan simple, y que muchas miradas se saltarian, pero que es muy lindo, una de esas coincidencias que tienen un poquito de magia.

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  • La duna do por do sol: Un clásico en la visita a Jeri, para mi no están atractivos, acaba muy saturado y todo el mundo va en el plan ver el atardecer y huir, perdiéndose mucha de la belleza posterior. Creo que se puede ir a otras dunas y que acaba valiendo más la peña.
  • Laguna paraíso y azul: Formadas y mantenidas por el periodo de lluvia. Cuerpos de agua dulce, transparente y calentita. Muy lindo para ir a pasar los días. Muchos paradores, hamacas en el agua.
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Parador Alquimia – Laguna Paraíso
  • Árbol da preguiça: Este si me parece medio una estafa, más porque son muchos los árboles de ese tipo. No es algo tan loco, crece acostado por los fuertes vientos, pero no acaba siendo algo como para justificar el paseo (XD)

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  • Mangue seco: Um manguezal, una boca del mar que entra, algunos paradores, mucha vida. Es otro de los paisajes diferentes, otra vegetación (Mucha vegetación en verdad a diferencia de otros lugares del parque). Hay opción de ver caballos marinos, no sé si muy recomendable, siempre que hay paseos de caballo marino tienen una forma que no encuentro muy amigable para el ambiente.
  • Tatajuba: Poblado en el camino a la salida de Jeri por el lado oeste. Pertenece ya a Camocim. Lleno de dunas y lagunas también, lindo para dar una vueltita.
  • El sitio: Una propiedad en las afueras de Jeri, detrás de la cuna de la puesta de sol. Un lugar sin luz eléctrica y dónde viven varios de los artesanos que uno se encuentra en la calle principal. Es una especie de oasis, un escena distinta, muchos coqueiros, dunas y lagunas (No tan gratas para meterse pero si muy lindas visualmente). Hay una duna que forma un paredón muy lindo, además de estar avanzando sobre vegetación (Algo muy lindo y que voy a escribir más adelante).

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Jeri es un lugar muy repetido por viajeros, de distintas ideas y formas de viaje. A veces uno lo ve trillado, pero tiene su magia, acaba siendo super aconcejable. Tanto por la belleza, las posibilidades de hacer algún dinero, por ver algo diferente, por estar lleno de historias. Es un lugar que me atrapó bastante.

Pausa

Hace dos meses, más o menos, que mis pensamientos solo quedan en cuadernos o conversaciones que se lleva el viento. Creo que ahora voy a volver al blog un poco, es una sana costumbre esa de soltar cosas al público.

Jericoacoara me trae distraído. Este tiempo se pasó por aquí conectándome con cosas simples. Mi preocupación está en ver el atardecer principalmente, algún amanecer, una comida compartida. Anduve repensando distintas situaciones (Siempre viene bien). Recibí varias visitas, de esas que llenan, por lo que mis energías andaban apuntando a otro lado.

Se pasó mi cumpleaños, la primera vez lejos de lo de siempre. Es lindo poder recontextualizar las situaciones que son tan cotidianas. Por ejemplo esta vez tuve muchos detalles diferentes, para comenzar calor (y no frío), lo que muda lo que como, como estou vestido, mi ligsción con lo físico. También lejos de familia y amigos, de la piba que va a acompañarme, pero se pasó en un lugar que me ofreció una familia nueva. Otra vez encontrándome cuando lo distinto en la forma de relacionarse en el viaje. De pronto una fecha importante, mi natalicio, estoy rodeado de gente que hace muy poco que conozco (Y que en breve cada uno continuará su camino) pero que me brindaron mucho cariño y se hicieron presentes acompañandome. Recibí muchas muestras de afecto de todos mis amigos, me llena eso, mucha gente presente a la distancia también.
Volviendo. Es lindo poder hacerse pausas. Los días traen ‘automatismos’, nos acostumbramos a cosas que deben ser, cuando siempre todo puede ser diferente; olvidamos los detalles que son importantes para nosotros, lo que nos mueve y nos trae a donde estamos. Todos deberíamos poder hacer algunas pausas, tener tiempo para nosotros y nuestras cosas importantes.

Identidad digital (III)

¿Cómo entra la moral acá?

Estamos dentro de la cátedra “Ética y profesión”, este trabajo práctico tiene por objetivo aunar conceptos mezclando nuestro quehacer diario con la tematización del ethos. Este es un fenómeno cultural, omnipresente e inherente a la realidad de las cosas.

Son muchos los aspectos que nos hacen humanos. Podemos despegarnos de nuestro instinto básico, ante una disyuntiva, podemos evaluar opciones y en nuestra libertad elegir. Inclinarnos por una opción es inevitable y trae consigo una responsabilidad, porque fuimos nosotros quienes entre múltiples alternativas optamos un camino. Debemos hacernos cargo de nuestras acciones.

El ethos es entonces algo ineludible y por eso también el problema moral. En el fondo, la moral en su propio y espontáneo funcionamientos es un patrimonio común a todos los hombres. Hay un nivel prerreflexivo, un conjunto no tematizado ni cuestionado de creencias morales, actitudes morales, código de normas, costumbres. Si bien los límites que clasifican las palabras que giran en torno al ethos, aquí se busca el tema desde la reflexión moral.  

Con la digitalización de muchas cuestiones, se reconfiguran muchos aspectos de la vida. Se acrecientan las posibilidades y la moral se nutre de nuevas fuentes. Uno de estos nuevos temas es el que trato, la identidad digital. Hay problemas que surgen, o bien que en esta nueva posibilidad de expresión. Algunos comunes son: las excluídos, la falsa identidad, la usurpación de la identidad o las múltiples identidades.

Los nadies

Los excluidos digitales. Creo que el primer problema que se debe tratar cuando hablamos de la transformación de la sociedad con la intrusión de la tecnología es la exclusión digital. La técnica, con sus grandes beneficios también transforma los medios en que una persona se ve apartada. Esto constituye una fuente de variedad de problemas.

Son personas sin rostro ni derecho en el mundo digital. Tal vez hoy no se torna un problema de tal gravedad, por diversos matices, pero estas personas carecen de existencia en este ámbito y cuándo el mundo avanza en los procesos de informatización del mundo comienza a tomar una mayor importancia.

Otra complejidad que surge en todos los ámbitos, es que como marginados estas personas no tienen gran peso en la pelea. Igualmente empresas multinacionales y estados comienzan a reconocer el problema y lanzan distintas alternativas para solventarlo. Proyectos de google (Loon), o el de facebook (Internet.org). También el proyecto OLPC que es la idea fundante de programas en Argentina (Conectar igualdad) y en Uruguay (Ceibal). Que tratan de acortar la brecha.

En un mundo digitalizado, con una penetración de internet alta, la exclusión digital se presenta como un factor discriminante y además establece también una traba a las posibilidades de realización de la persona. Es una parte básica en muchos ámbitos el poder manejar una computador, muchos trámites estatales empiezan a tener su parte digital, consultas, aprendizajes, recursos disponibles en la web que se les ven negados a muchas personas.

Falsa identidad

Bien podría encararse en muchas perspectivas este aspecto. ¿Porque puedo decir ser quién no soy? Más allá de que como personas estamos continuamente transformándonos en nosotros mismos, presentarnos al ‘mundo’ como otro tiene un trasfondo de mentira. ¿Atrás de quién me estoy ocultando? ¿Es lo que quisiera ser? ¿Es un negocio?

La falacia es negarnos a nosotros mismos, allí el problema moral radica en sentirnos disconformes con nosotros mismos. La tristeza es ocultarnos por ser distintos a lo que el mundo dice que debemos ser (Mundo aquí es una mixtura entre grupos de poder, tradiciones irreverentes, miedos, inconsciente colectivo). No todos tienen el coraje y la fuerza para nadar a contracorriente. Esta falsa identidad termina generando una ambivalencia cuando son estos los casos, porque se transforma en un escudo para relacionarnos con el mundo, cuando el mundo no quiere aceptarnos a primera vista. No es moralmente reprochable la falsa identidad, sino las actitudes que son motivos del génesis de esta identidad.

Sin embargo, reconozco otra manera. Cuando la falsa identidad es la fachada para el daño. El atacante que se construye una identidad para poder encontrar a sus víctimas, para la pedofília, el robo de información, la ingeniería social. Creo que no es tan difícil argumentar el porqué de esta práctica dañina. El fin es dañar, sacar beneficio propio, a costa de un otro.

Usurpación de la identidad

Esta es tal vez la forma más clara de perjuicio. Uno se asume otra persona, si lo hiciera en la vida real se constituye como un delito o un delirio.

Hablamos aquí de quién deliberadamente se presenta en medios digitales tomando la identidad de un tercero. Los casos más resonantes de este tipo de actitud es cuando el damnificado un famoso. Sin embargo, todos podemos ser víctimas.

Por un lado son varios los derechos que creo que se ven vulnerados, el derecho a la personalidad, a ser, a explotar sus posibilidad; el damnificado ve impedido de usar su identidad.

Savater en el texto “Ética de la urgencia” hace mención de esto. Él tuvo un percance de este estilo y la red social no había solucionado el problema. En una de sus reflexiones dice, no importa si lo que hace está bien o mal, esa persona no soy yo.

Las múltiples identidades

Podríamos considerar que nuestra identidad es pluriforme. No somos siempre los mismos, tenemos muchos matices, momentos. También nosotros somos en el ojo de quién nos ve. Construimos nuestra percepción del otro a partir de las relaciones que trazamos con él. De alguna forma somos cada una de las imágenes que los demás tienen de nosotros, aún cuando estas parecen incompatibles a primera vista. El hombre es un ser paradójico.

La disociación del físico con la persona que genera el mundo digital, nos permite crear imágenes nuestras. Identidades parciales en donde exacerbamos alguno de nuestros intereses y rasgos. Por ejemplo, contar con un perfil laboral en LinkedIn, una cuenta personal en Facebook y un alias en Twitter donde hable de deportes.

Está la posibilidad de un ejercicio creativo, algo así como personajes de un libro pero de una forma más 2.0. Estas identidades tendrían su propia historia, sus gustos, sus problemas. Cuando uno escribe lo hace para expresar, muchas veces mi historicidad me ata a las circunstancias en las que me envuelvo o a la mirada de los demás. Una nueva identidad con su propia historia me permite expresarme de una manera diferente.

Tal vez el juzgamiento no está en el hecho de las múltiple identidades, sino en lo que hace cada una de ellas.

El cubo mágico

Estaba ahí mirándolo. Estoy de un couchsurfer y me está enseñando a resolverlo. Aprendo rápido y con su ayuda ya conseguí resolverlo. Ahora estaba haciendo solo, inevitablemente en algún movimiento le erro y tengo que empezar de nuevo. Igual está pausa y tal vez también la leve frustración por momento me abrieron una línea de pensamiento jaja

Lo miraba así desordenado,  de repente me vino a la cabeza la escena de mi amigo ordenandolo cada vez que lo veía así. Es un juego, un problema a resolver y que apunta a la lógica matemática. Igualmente cómo estaba aprendiendo y como muchas veces me sugirieron, es un método a conocer básicamente. Son pocas las personas que buscar encontrar el camino para resolverlo independientemente. De esta forma se transforma en una cuestión de memoria solamente. No hay que saber desandar el camino, sino solo conocer el algoritmo. 
Ahí ya tenía una de las cosas que me hacia ruido. Pero había otro hilo del cual tirar. Pensé en el objetivo del cubo. Básicamente es ordenar el caos. La misma ‘logica’ que guía la historia del hombre. Frente a una realidad que supera lo supera, este intenta por múltiple caminos modelar la realidad, simplificarla, hacerla apreensible. Avanzamos mucho en ese camino, tenemos más control, o por lo menos una ilusión más sólida. 

Pero tal vez sean tiempos, después de tanto mecanisismos y de pasar tanto tiempo regidos por las​ lógicas más exactas, hoy es tiempo de amigarnos un poco con el desorden (Un poco de ese camino ya estamos andando). Ver con buenos ojos lo diverso, querer el caos y aceptar un poco la incertidumbre. 

Identidad digital (II)

¿Qué es la identidad?

La pregunta por la identidad es muy antigua. Preguntarnos quienes somos es inherente al hombre. Es la base de una de las grandes paradojas del hombre. Tenemos la capacidad reflexiva, es decir de volver sobre nosotros mismos, cuándo preguntamos preguntamos hacia afuera y también para adentro. Podemos autoconocernos. Así también poseemos libertad y la facultad para elegir entre las distintas opciones que se nos presentan, formando así nuestro proyecto de vida. Se tensa aquí la relación, porque constantemente configurándonos, buscamos conocernos sin nunca poder llegar  a conocernos.

Otra pregunta también tan íntima aparece con el prójimo, ¿Quién es el otro? Él como yo está siempre siendo. Ambas son preguntas sobre seres inacabados y por lo tanto cuya respuesta no cabe. Hay un factor que deberíamos sumar también, el factor social. “Yo soy, porque nosotros somos”, una de las traducciones aproximadas de la palabra Zulú y Xhosa, Ubuntu.

Nuestra existencia se arropa en nuestra identidad, en lo que estamos siendo. Sin embargo también se configura en cada mirada que el otro posa sobre mí. Si pudiéramos graficarlo seríamos un objeto con miles de caras, cada una vínculos con los demás.

¿Qué es la identidad digital?

La falta de territoriedad de internet, desdibuja los límites de espacio y tiempo que rigen las relaciones en el mundo offline. También lo que decimos se relaja de contenido no verbal, nos limitamos a las palabras, los emojis.

Cuando interactuamos cara a cara, él otro es una persona de carne y hueso. Muchos mecanismos inconscientes se activan para reconocerlo, inferimos desde el lenguaje no verbal. Hay una interacción intensa que carga de significancias al otro. Esto no existe cuando nuestras relaciones se trazan en medios digitales. Tenemos mucho más tiempo para medir lo que decimos y mostramos. Podemos no mostrar nuestra cara. A pesar de eso también aparecen otros indicadores, dejamos mucho rastro digital. Nuestros intereses van quedando marcados en las interacciones.

Son dos partes de una misma moneda. Al final somos nosotros los que estamos detrás. El objetivo es expresarnos, usar las opciones para construirnos. Son medios compatibles y utilizables.  

Un clásico problema que se plantea cuando hablamos de nuestra exposición online es: ¿Qué pasa cuándo un posible jefe ve fotos del candidato a empleado en una celebración? Ha habido casos de pérdida de una oportunidad por estos deslices, problema mezcla de límites de la privacidad, de la identidad, de la selectividad, de quién lo hace pero también de quien lo juzga.

Lo cierto es que no nos exponemos a las personas de la misma manera. Cada individuo con el que nos relacionamos, construye una imagen nuestra a partir de las interacciones que tenemos. En internet nos exponemos de una forma sencilla, rápida, leve pero que tiende a ser imperecedera, a muchas personas.