Semana 1

Podría escribir todos los días un poco mad detallados, lo cierto es que no juntaba el coraje para arrancar a escribir y así ya llegue al dia 13 (Creo) con muy poco escrito. Voy a ir resumiendo acá los días que pasaron, donde estuve, como me moví y dónde paré. 

De Río a Juiz de Fora en bus. El nuevo destino era una ciudad próxima, grande (1/2 millón de habitantes), y que queda equidistante de Rio, Belo Horizonte y San Pablo, tres ciudades enormes de Brasil. Otra cosa importante ahí había un Couchsurfer que nos alojaba (A mi y mi compañero de viaje Carioca). 

Mi primera experiencia de CS (De ahora en más la forma de escribir Couchsurfing). La verdad, la mejor forma de comenzar. El host muy amable, nos hizo sentir como en casa, nos dio colchones y comida. Me dejó cocinarles y nos entretuvimos en charlas de política y estilo de vida entre Brasil y Argentina. 

Segundo día, arrancamos haciendo dedo en una estación de servicio. No andábamos teniendo demasiada suerte. Caminamos. Primera mala decisión. Sin mucho rumbo y con pocas buenas señales, caminamos hasta el siguiente pueblo, unos 11 km, con el peso de las mochilas al hombro. Nunca hay que caminar alejándose tanto, a menos que esa sea la intención. Lejos de la ‘civilizacion’ no hay agua, comida o techo. 

Día 3, ahora si, estación de servicio y pegamos dedo. Destino: Belo Horizonte. Un tipo simpático, conductor para uber, hincha de flamenco, baterista. Nos invitó pastel con jugo de caña. Una vez allá, bus a la terminal. Era temprano, aproveche a conocer la zona de Pampulha. (Nota Pampulha y link. ) Apareció una dicotomía sobre a donde seguir, Brasilia u Ouro Preto. Una solicitud de Couchsurfing dio positivo y nos invitaron la noche en Cachoeira do Campo. Tomamos el primer bus.

El host, simpático, educador, buena gente. Nos hizo sentir como en casa también. Leyó las páginas privadas del viaje que iba trazando y me dio un poco de coraje para iniciar esto. 

Día 4, Ouro Preto y Mariana. Ambas llegamos a dedo y sin grandes problemas. Dos ciudades antiguas, alrededor de 300 años. Muy pintorescas, centros que conservan la esencia de la arquitectura colonial. Grandes iglesias y muchas. Fueron testigos de la fiebre del oro, saqueadas durante mucho tiempo. Volvimos para Cachoeira do Campo, um poco a dedo, un poco en bus. 

Día 5, la vuelta Belo Horizonte. A dedo pero renegamos más. Los conductores, dos bailarines de Capoeira. Intentamos seguir a dedo a Brasilia. No hubo mucha suerte. Llegando la noche propuse llegar a la terminal. Siempre creo que en una ciudad relativamente grande la terminal es un buen lugar para estar. Hay agua baño, electricidad, internet y un techo. 

Llego el conflicto irresoluble. Encontramos que la mejor manera de seguir era por caminos distintos. Teníamos diferentes objetivos, distintos apuros. El siguió para Goianias, yo mudé de idea esa noche hablando con una amiga. Iba para Brasilia, quería conocer la arquitectura, su planeamiento. Pero un tren a Vitória era muy seductor. Siempre usar el tren es la mejor opción. 

Día 6, bien temprano me fui a la estación de tren y con bastante ansiedad hice la cola para comprar el pasaje. 65 reales, 14 horas de viaje. Muchos escenarios bonitos. Minas, lagos, ríos, morros. No encontraba en mi cajón de recuerdos mentales algo parecido. 

Día 7, ya instalado en el hostel (Guanaani) salí a caminar la cidad. Vitória es algo así como un distrito que involucra a: Vitória, Vila Velha y Cariacica. Salí por el segundo puente camino a Vila Velha, paso a paso por una avenida que cortaba la ciudad entera y la atravesaba en sus puntos más autóctonos. Pase por la fábrica de Garotos, la única, la que produce todo el chocolate que venden. Con 90 años y unos 15 al servicio de Nestlé, es una historia interesante. Algo lindo es que se puede comer comer chocolate en el recorrido y en el museo de regalan unos cuántos tambien. 

Camine un poco más y subí al convento de Nuestra Señora de penha, la vida es hermosa. 
Terminé el día en la playa, caminando donde se encuentran el agua y la arena. No pude probar el Camarão no coco en Atlantis, el precio era alto. Pero es linda la zona. 

Así acababa la primera semanita de viaje.  Sobreviví, bien, haciendo mucho kilómetros, ahorrando mundo pero sin privarme de nada. 

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