Bahia

Llegué a Brasil sin tener noción de ese estado. Todo el mundo escucha por alguna cosa hablar de Salvador de bahía, pero sinceramente poco y nada sabía de esa tierra. Hoy más de tres meses después de haber salido de esa tierra, mirando el horizonte desde Pernambuco, me sigue dando vueltas en la cabeza.

bahia.PNG

En el comienzo del viaje ya me habían advertido: “No podes no pasar por Bahía”, “No podes decir que conoces Brasil sin haber ido a Bahía”; que en principio me parecía tan exagerado y que hoy siento que es una gran forma de describirlo. Es el lugar a donde los Portugueses llegaron inicialmente, la primer capital de Brasil fue Salvador, la mayor cantidad de esclavos llegaron allí. Aún habiendo pasado ya varios años, se sigue sintiendo todo eso en las calles (Aunque Brasil sea el último país en abolir la esclavitud).

Porto seguro y el lugar de la llegada. Salvador en toda su inmensidad, el Pelourinho que te lleva atrás en la tiempo. Chapada Diamantina, que Aunque es una de varias chapadas, creo que tiene algo especial por ser parte de Bahía. Hay muchos otros lugares, más costeros, más caravaneros, más tranquilos. Pero esos tres son bastantes básicos, esenciales.

La gente es hermosa por aquellos lados, en Salvador, es como si todo el mundo le abrazara, receptivos a más no poder. Las comidas también muy ricas, con mucha historia. Otro lugar donde di mil vueltas a esa relación entre historia y comida. Cuando uno comer un acarajé (o alguna de esas misturas que hay por ahí) se vive toda esa historia de dolor y de amor. También algo habrá que es la sede de uno de los carnavales más intensos. Esa mistura de simbolismos que respiran las calles de Bahía.

Ahí está el corazón de Brasil. Así me lo describió otro amigo, tal vez esta sea la mejor manera de verlo. Es una visita que habría que hacer, hay una aire especial, no diría que es mágico, o que es alegre. No es plenamente positivo lo que se persigue, pero hay una mistura que por un lado te abraza y por otro te eriza la piel.