Un año de viaje

En estos días casi sin darme cuenta pasé un año en el camino. Salí sin expectativas, sin prisa. Estaba en Buenos Aires subiéndome por primera vez a un avión, con mil sensaciones en la cabeza. Cosa que me pasa igualmente cada vez que me voy de un lugarcito, (Como ahora que voy a despedirme de Jeri), pienso en lo incierto del camino. Un caos pero lindo. Salir distraído de lo que fue y lo que será. Abrirme a lo inesperado que puede traerme.

Se pasaron 365 días. En el camino todo pasa diferente. Son distintas las palabras que uno usa, las situaciones a las que uno se expone. La vida pasa por detalles, y de pronto en el camino todos los pequeños momentos cambian, las comidas, los horarios. Puede ser tan sutil pero al final toda esa suma de cositas muda todo, nos muda todo. Me encontré con muchas historias, aunque no ando diciendo mucho y soy muy distraído, ya estoy terminando de llenar el cuarto cuaderno del viaje.

Nunca sé si las palabras ayudan mucho, pero quería soltar algunas. Cada momento es especial, no es que mude algo está fecha, nada pasa de un día para el otro. Pero si hay momentos que tienen ciertos simbolismos, que son lindas excusas para reflexionar, para decir. Tengo mucho para agradecer. Muchas personas me acompañan, y fueron parte de este camino. Muchos recuerdos y aprendizajes. Muita gratidão.

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