Jeri (II)

Algunas cosas más quería escribir de Jeri. No voy a escribir del lugar, si de las ideas que fui ‘masticando’. Viajar es más historias que kilometros. Las horas se van desdibujando y lo que queda son las personas, los momentos, las reflexiones.

Hace tiempo que vengo reconectándome fuertemente con lo simple. En mi primera tarde en Jeri, desde la playa principal, vi la puesta del sol ¡Nossa! Increíble. Me quedé maravillado con ese sol enorme entrando en el mar. Un horizonte muy abierto, una imagen hermosa. Desde ese momento, ese fue unos del momentos que procuraba asistir siempre. A eso se sumaron algunos amaneceres, seguir las fases de la luna, las mareas (Intentar descifrar como van jugando en ese baile, el sol, la luna y el mar). Pero no quedó ahí, Mandala Hostel y las historias que se iban trazando, las ideas que íbamos proponiéndonos. Todas las mañanas cuando bajaba a desayunar, saludar uno por uno a los chicos. Así fueron sumándose cosas. La conexión con esos detalles, volver a ciertas cosas simples.

La vida pasa en esos detalles. Hay una frase que me gusta de Mafalda y que, cada tanto vuelve a mi mente, “Lo urgente no deja tiempo para lo importante”. Algo lindo de viajar también es poder tomar distancia de las situaciones. Deconstruirlas. Nos vamos perdiendo en ciertas cosas, que tienen su relevancia, pero ciertamente vamos descuidando detalles que son importantes para nosotros y nuestra calidad de vida. Más y más me convenzo cuán necesario es poder hacer una pausa de la correría de la vida.

Se me va a complicar condensar aquí las líneas de pensamiento que tuve y las ramificaciones jaja, pero dejaré las que más se fueron repitiendo. Las otras volverán aparecer, cuándo sean necesarias. Pasé los tres meses voluntariando, cambiando trabajo por hospedaje y comida en un hostel. Mandala hostel, que nombré un poco más arriba. Hubo varios valores que se incentivaban ahí. Camaradería, amor, respeto, compromiso, honrar el trabajo. Las palabras pueden traicionar, más cuando se trata de conceptos tan abstracto, tan manoseados y tan complejos. Pero la mayoría los concebimos como valores muy positivos.

Mi visión encaja con lo que se proponía. Cada cabeza es un mundo, y se muchos mundos se encontraron ahí. Huéspedes y voluntarios, que ya eramos muchos (Mandala es una familia grande, 13 voluntarios, alguien que coordinaba, más los 4 dueños). El respeto por el trabajo me dio muchas vueltas en la cabeza, era una idea que estaba masticando hace rato. Tenemos una visión peyorativa del trabajo, estamos en el lugar equivocado muchas veces y la rutina nos cansa. Entramos en intercambio de esfuerzo por un salario que no nos representa y no logramos salir, por infinidad de razones. Pero tomar distancia me hace pensar, más y más, en lo importante de esta tarea. El acto de transformar energía en un producto o servicio, crear, agregar valor, embellecer. Debemos alinear esto con nuestro plan de vida, con lo que necesitamos en nuestra búsqueda de ser. También necesitamos entender como nuestro esfuerzo encaje en el proyecto común, eso nos da realmente dimensión de que el esfuerzo vale. El preocuparse por el otro, que viene mucho de la mano. Entender como todos somos parte de ese grupo, todos vivimos en esa misma casa, sea por un día, sea por un año. Todos debemos cuidarla, honrarla, preocuparnos. Si yo no hago lo que me toca, hay alguno de mis compañeros que va a hacerlo por mí. Hay un egoísmo que no es saludable ahí. Algo que hace ruido cuando lo pensamos un poco más.

Saber cuando salir. Así como cuando terminar de soltar palabras. Cuando es necesario hay que seguir, cuando el camino te llama, cuando te sentís que hay que seguir. No hay que forzar, estirar la cuerda más de lo que es posible, solo hace que se rompe. Pasé el tiempo que necesite, y me llevé todo el aprendizaje que pude. Me llevo un cuaderno entero escrito ahí, muchas amistades y mucho aprendizaje. Me voy siendo una mejor persona y contento de saber que deje un pedacito de mí ahí. Creo haber hecho mi aporte. El camino va apareciendo. Se recibe lo que se da, y también uno se apropia de lo que recibe para devolverlo al camino.

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Un año de viaje

En estos días casi sin darme cuenta pasé un año en el camino. Salí sin expectativas, sin prisa. Estaba en Buenos Aires subiéndome por primera vez a un avión, con mil sensaciones en la cabeza. Cosa que me pasa igualmente cada vez que me voy de un lugarcito, (Como ahora que voy a despedirme de Jeri), pienso en lo incierto del camino. Un caos pero lindo. Salir distraído de lo que fue y lo que será. Abrirme a lo inesperado que puede traerme.

Se pasaron 365 días. En el camino todo pasa diferente. Son distintas las palabras que uno usa, las situaciones a las que uno se expone. La vida pasa por detalles, y de pronto en el camino todos los pequeños momentos cambian, las comidas, los horarios. Puede ser tan sutil pero al final toda esa suma de cositas muda todo, nos muda todo. Me encontré con muchas historias, aunque no ando diciendo mucho y soy muy distraído, ya estoy terminando de llenar el cuarto cuaderno del viaje.

Nunca sé si las palabras ayudan mucho, pero quería soltar algunas. Cada momento es especial, no es que mude algo está fecha, nada pasa de un día para el otro. Pero si hay momentos que tienen ciertos simbolismos, que son lindas excusas para reflexionar, para decir. Tengo mucho para agradecer. Muchas personas me acompañan, y fueron parte de este camino. Muchos recuerdos y aprendizajes. Muita gratidão.

La imagen puede contener: océano, cielo, exterior y naturaleza

Os muros

Talvez o mais grato dá viagem e achar tanta generosidade. O mundo ao redor muitas vezes só fala do perigo que é viver, acidentes, roubos, doenças, tudo parece estar conspirando para danar-nos. Nesse sentido viajar ajuda a equilibrar a visão, lembrar-se que tem muita gente boa na vida, que procura ajudar ao outro (Além de quem você pudera ser). É uso a palavra equilibrar porque acho que é o sentido, realmente no mundo tem de tudo (isso é uma das coisas interessantes), é não olhar só a mitade vazia.
Também no o último tempo estou pensando muito na relação entre arquitetura e sociedade. Como uma cidade se (des)organiza. Acho que foi Foucault, com seus análises  foi quem me contagiou. Olho no caminho as partes bonitas, o que é planejado, o que é espontâneo. Vou procurando relacionar fatores socio-culturais nas construções. Alguns são mais visíveis outros ficam maís bem escondidos. Caminhava Fortaleza em Ceará e fiquei surpreendido pelos dispositivos de isolamento e seguridade nas casas. Não é que fosse o primeiro lugar onde estão, tudo canto tem, mas aqui se uniram as ideias. Cada vez tem maís elementos de tipo muros, grades, cercos.

Os pensamentos giravam primeiro em torno á relação seguridade-isolamento. Tipo em que medida uso o segundo para lograr o primeiro. Ninguém quer sofrer, a maioría preferimos sair dá violência, cuidar nossas coisas, nossa integridade. Ai já surge algum ruido. Uma solução que temos na mão e isolar, eu coloco barreiras e assim protejo (E só falando no mundo maís material, quantas palavras mais se tudo isto fosso maís abstrato, fazendo a conexão com o íntimo, minha relação na percepção do outro, da alteridade). O maís básico é o muro, mas depois vamos sendo maís explícitos e agressivos, cercos elétricos, fios de espinos, vigilância.

Tudo esto vai formando uma filosofia do outro. Vá delimitando também o rol que tem o outro na minha cosmovisão. Se podemos ter ao outro como um igual, que sente, pensa, necessita como eu, um ser em processo de realização, que pode me ensinar, que posso ajudar e pode meu ajudar; esta visão com os muros coloca ao outro num posição de ameaça. Aqui o outro é um ser, inclusive as vezes menos, podemos relegar-o ao categórico do Nadie, um perigo constante, alguém que quer tomar o que tenho, que coloca em perigo o que eu sou.

Acredito que é a versão maís polarizada da discussão. Talvez podem se achar estas dois categorias como dos posições onde incluir mais nuances. Igualmente é interessante puder fazer leituras do nosso contexto e do jeito que a gente vai se relacionando, ir achando as relações. Também puder pensar o jeito que percebemos ao próximo, nos aproximar a eles, viver de um jeito maís harmonioso entre nós.

Pausa

Hace dos meses, más o menos, que mis pensamientos solo quedan en cuadernos o conversaciones que se lleva el viento. Creo que ahora voy a volver al blog un poco, es una sana costumbre esa de soltar cosas al público.

Jericoacoara me trae distraído. Este tiempo se pasó por aquí conectándome con cosas simples. Mi preocupación está en ver el atardecer principalmente, algún amanecer, una comida compartida. Anduve repensando distintas situaciones (Siempre viene bien). Recibí varias visitas, de esas que llenan, por lo que mis energías andaban apuntando a otro lado.

Se pasó mi cumpleaños, la primera vez lejos de lo de siempre. Es lindo poder recontextualizar las situaciones que son tan cotidianas. Por ejemplo esta vez tuve muchos detalles diferentes, para comenzar calor (y no frío), lo que muda lo que como, como estou vestido, mi ligsción con lo físico. También lejos de familia y amigos, de la piba que va a acompañarme, pero se pasó en un lugar que me ofreció una familia nueva. Otra vez encontrándome cuando lo distinto en la forma de relacionarse en el viaje. De pronto una fecha importante, mi natalicio, estoy rodeado de gente que hace muy poco que conozco (Y que en breve cada uno continuará su camino) pero que me brindaron mucho cariño y se hicieron presentes acompañandome. Recibí muchas muestras de afecto de todos mis amigos, me llena eso, mucha gente presente a la distancia también.
Volviendo. Es lindo poder hacerse pausas. Los días traen ‘automatismos’, nos acostumbramos a cosas que deben ser, cuando siempre todo puede ser diferente; olvidamos los detalles que son importantes para nosotros, lo que nos mueve y nos trae a donde estamos. Todos deberíamos poder hacer algunas pausas, tener tiempo para nosotros y nuestras cosas importantes.

Identidad digital (III)

¿Cómo entra la moral acá?

Estamos dentro de la cátedra “Ética y profesión”, este trabajo práctico tiene por objetivo aunar conceptos mezclando nuestro quehacer diario con la tematización del ethos. Este es un fenómeno cultural, omnipresente e inherente a la realidad de las cosas.

Son muchos los aspectos que nos hacen humanos. Podemos despegarnos de nuestro instinto básico, ante una disyuntiva, podemos evaluar opciones y en nuestra libertad elegir. Inclinarnos por una opción es inevitable y trae consigo una responsabilidad, porque fuimos nosotros quienes entre múltiples alternativas optamos un camino. Debemos hacernos cargo de nuestras acciones.

El ethos es entonces algo ineludible y por eso también el problema moral. En el fondo, la moral en su propio y espontáneo funcionamientos es un patrimonio común a todos los hombres. Hay un nivel prerreflexivo, un conjunto no tematizado ni cuestionado de creencias morales, actitudes morales, código de normas, costumbres. Si bien los límites que clasifican las palabras que giran en torno al ethos, aquí se busca el tema desde la reflexión moral.  

Con la digitalización de muchas cuestiones, se reconfiguran muchos aspectos de la vida. Se acrecientan las posibilidades y la moral se nutre de nuevas fuentes. Uno de estos nuevos temas es el que trato, la identidad digital. Hay problemas que surgen, o bien que en esta nueva posibilidad de expresión. Algunos comunes son: las excluídos, la falsa identidad, la usurpación de la identidad o las múltiples identidades.

Los nadies

Los excluidos digitales. Creo que el primer problema que se debe tratar cuando hablamos de la transformación de la sociedad con la intrusión de la tecnología es la exclusión digital. La técnica, con sus grandes beneficios también transforma los medios en que una persona se ve apartada. Esto constituye una fuente de variedad de problemas.

Son personas sin rostro ni derecho en el mundo digital. Tal vez hoy no se torna un problema de tal gravedad, por diversos matices, pero estas personas carecen de existencia en este ámbito y cuándo el mundo avanza en los procesos de informatización del mundo comienza a tomar una mayor importancia.

Otra complejidad que surge en todos los ámbitos, es que como marginados estas personas no tienen gran peso en la pelea. Igualmente empresas multinacionales y estados comienzan a reconocer el problema y lanzan distintas alternativas para solventarlo. Proyectos de google (Loon), o el de facebook (Internet.org). También el proyecto OLPC que es la idea fundante de programas en Argentina (Conectar igualdad) y en Uruguay (Ceibal). Que tratan de acortar la brecha.

En un mundo digitalizado, con una penetración de internet alta, la exclusión digital se presenta como un factor discriminante y además establece también una traba a las posibilidades de realización de la persona. Es una parte básica en muchos ámbitos el poder manejar una computador, muchos trámites estatales empiezan a tener su parte digital, consultas, aprendizajes, recursos disponibles en la web que se les ven negados a muchas personas.

Falsa identidad

Bien podría encararse en muchas perspectivas este aspecto. ¿Porque puedo decir ser quién no soy? Más allá de que como personas estamos continuamente transformándonos en nosotros mismos, presentarnos al ‘mundo’ como otro tiene un trasfondo de mentira. ¿Atrás de quién me estoy ocultando? ¿Es lo que quisiera ser? ¿Es un negocio?

La falacia es negarnos a nosotros mismos, allí el problema moral radica en sentirnos disconformes con nosotros mismos. La tristeza es ocultarnos por ser distintos a lo que el mundo dice que debemos ser (Mundo aquí es una mixtura entre grupos de poder, tradiciones irreverentes, miedos, inconsciente colectivo). No todos tienen el coraje y la fuerza para nadar a contracorriente. Esta falsa identidad termina generando una ambivalencia cuando son estos los casos, porque se transforma en un escudo para relacionarnos con el mundo, cuando el mundo no quiere aceptarnos a primera vista. No es moralmente reprochable la falsa identidad, sino las actitudes que son motivos del génesis de esta identidad.

Sin embargo, reconozco otra manera. Cuando la falsa identidad es la fachada para el daño. El atacante que se construye una identidad para poder encontrar a sus víctimas, para la pedofília, el robo de información, la ingeniería social. Creo que no es tan difícil argumentar el porqué de esta práctica dañina. El fin es dañar, sacar beneficio propio, a costa de un otro.

Usurpación de la identidad

Esta es tal vez la forma más clara de perjuicio. Uno se asume otra persona, si lo hiciera en la vida real se constituye como un delito o un delirio.

Hablamos aquí de quién deliberadamente se presenta en medios digitales tomando la identidad de un tercero. Los casos más resonantes de este tipo de actitud es cuando el damnificado un famoso. Sin embargo, todos podemos ser víctimas.

Por un lado son varios los derechos que creo que se ven vulnerados, el derecho a la personalidad, a ser, a explotar sus posibilidad; el damnificado ve impedido de usar su identidad.

Savater en el texto “Ética de la urgencia” hace mención de esto. Él tuvo un percance de este estilo y la red social no había solucionado el problema. En una de sus reflexiones dice, no importa si lo que hace está bien o mal, esa persona no soy yo.

Las múltiples identidades

Podríamos considerar que nuestra identidad es pluriforme. No somos siempre los mismos, tenemos muchos matices, momentos. También nosotros somos en el ojo de quién nos ve. Construimos nuestra percepción del otro a partir de las relaciones que trazamos con él. De alguna forma somos cada una de las imágenes que los demás tienen de nosotros, aún cuando estas parecen incompatibles a primera vista. El hombre es un ser paradójico.

La disociación del físico con la persona que genera el mundo digital, nos permite crear imágenes nuestras. Identidades parciales en donde exacerbamos alguno de nuestros intereses y rasgos. Por ejemplo, contar con un perfil laboral en LinkedIn, una cuenta personal en Facebook y un alias en Twitter donde hable de deportes.

Está la posibilidad de un ejercicio creativo, algo así como personajes de un libro pero de una forma más 2.0. Estas identidades tendrían su propia historia, sus gustos, sus problemas. Cuando uno escribe lo hace para expresar, muchas veces mi historicidad me ata a las circunstancias en las que me envuelvo o a la mirada de los demás. Una nueva identidad con su propia historia me permite expresarme de una manera diferente.

Tal vez el juzgamiento no está en el hecho de las múltiple identidades, sino en lo que hace cada una de ellas.

El cubo mágico

Estaba ahí mirándolo. Estoy de un couchsurfer y me está enseñando a resolverlo. Aprendo rápido y con su ayuda ya conseguí resolverlo. Ahora estaba haciendo solo, inevitablemente en algún movimiento le erro y tengo que empezar de nuevo. Igual está pausa y tal vez también la leve frustración por momento me abrieron una línea de pensamiento jaja

Lo miraba así desordenado,  de repente me vino a la cabeza la escena de mi amigo ordenandolo cada vez que lo veía así. Es un juego, un problema a resolver y que apunta a la lógica matemática. Igualmente cómo estaba aprendiendo y como muchas veces me sugirieron, es un método a conocer básicamente. Son pocas las personas que buscar encontrar el camino para resolverlo independientemente. De esta forma se transforma en una cuestión de memoria solamente. No hay que saber desandar el camino, sino solo conocer el algoritmo. 
Ahí ya tenía una de las cosas que me hacia ruido. Pero había otro hilo del cual tirar. Pensé en el objetivo del cubo. Básicamente es ordenar el caos. La misma ‘logica’ que guía la historia del hombre. Frente a una realidad que supera lo supera, este intenta por múltiple caminos modelar la realidad, simplificarla, hacerla apreensible. Avanzamos mucho en ese camino, tenemos más control, o por lo menos una ilusión más sólida. 

Pero tal vez sean tiempos, después de tanto mecanisismos y de pasar tanto tiempo regidos por las​ lógicas más exactas, hoy es tiempo de amigarnos un poco con el desorden (Un poco de ese camino ya estamos andando). Ver con buenos ojos lo diverso, querer el caos y aceptar un poco la incertidumbre. 

Identidad digital (II)

¿Qué es la identidad?

La pregunta por la identidad es muy antigua. Preguntarnos quienes somos es inherente al hombre. Es la base de una de las grandes paradojas del hombre. Tenemos la capacidad reflexiva, es decir de volver sobre nosotros mismos, cuándo preguntamos preguntamos hacia afuera y también para adentro. Podemos autoconocernos. Así también poseemos libertad y la facultad para elegir entre las distintas opciones que se nos presentan, formando así nuestro proyecto de vida. Se tensa aquí la relación, porque constantemente configurándonos, buscamos conocernos sin nunca poder llegar  a conocernos.

Otra pregunta también tan íntima aparece con el prójimo, ¿Quién es el otro? Él como yo está siempre siendo. Ambas son preguntas sobre seres inacabados y por lo tanto cuya respuesta no cabe. Hay un factor que deberíamos sumar también, el factor social. “Yo soy, porque nosotros somos”, una de las traducciones aproximadas de la palabra Zulú y Xhosa, Ubuntu.

Nuestra existencia se arropa en nuestra identidad, en lo que estamos siendo. Sin embargo también se configura en cada mirada que el otro posa sobre mí. Si pudiéramos graficarlo seríamos un objeto con miles de caras, cada una vínculos con los demás.

¿Qué es la identidad digital?

La falta de territoriedad de internet, desdibuja los límites de espacio y tiempo que rigen las relaciones en el mundo offline. También lo que decimos se relaja de contenido no verbal, nos limitamos a las palabras, los emojis.

Cuando interactuamos cara a cara, él otro es una persona de carne y hueso. Muchos mecanismos inconscientes se activan para reconocerlo, inferimos desde el lenguaje no verbal. Hay una interacción intensa que carga de significancias al otro. Esto no existe cuando nuestras relaciones se trazan en medios digitales. Tenemos mucho más tiempo para medir lo que decimos y mostramos. Podemos no mostrar nuestra cara. A pesar de eso también aparecen otros indicadores, dejamos mucho rastro digital. Nuestros intereses van quedando marcados en las interacciones.

Son dos partes de una misma moneda. Al final somos nosotros los que estamos detrás. El objetivo es expresarnos, usar las opciones para construirnos. Son medios compatibles y utilizables.  

Un clásico problema que se plantea cuando hablamos de nuestra exposición online es: ¿Qué pasa cuándo un posible jefe ve fotos del candidato a empleado en una celebración? Ha habido casos de pérdida de una oportunidad por estos deslices, problema mezcla de límites de la privacidad, de la identidad, de la selectividad, de quién lo hace pero también de quien lo juzga.

Lo cierto es que no nos exponemos a las personas de la misma manera. Cada individuo con el que nos relacionamos, construye una imagen nuestra a partir de las interacciones que tenemos. En internet nos exponemos de una forma sencilla, rápida, leve pero que tiende a ser imperecedera, a muchas personas.