Las ausencias

Viajar tiene muchos aristas, como toda complejidad podemos ir deconstruyendola desde muchas características. Hoy pensaba hablar de las ausencias. Aún con todas las convicciones de viajar y enriqueciendose a cada paso, es inevitable recordar con nostalgia algun que otro detalle de casa. 

Cosas simples. Si vamos desanudando cualquier cosa iremos viendo que por más grande que sea el desierto, al final son un montón de granitos de arena. En general las cosas siempre pueden ir simplicandose, ir viendo los pequeños pasitos que nos llevan de un lugar a otro. Así como, poquito a poquito, el día se va transformando en noche, en nuestra vida también van pasando cosas. Por eso la vida se entiende cuando miramos para atrás y a veces en el hoy las cosas no tienen sentido (Recordándome de uno de los concejos que da Steve Jobs em su discurso a los alumnos de Standford). 

Volviendo. Hoy pienso en esas cosas que quedaron lejos y veo la felicidad que tienen algunos detalles. El ritual del asado, ese que comienza con un mensaje: “Hagamo’ un asado, tomemo’ un fernet” y que pasando por la organización, ir a comprar, abrir la primera cerveza, prender el fuego, hasta que llega al a parte del asado. O bien ir a tomar mates de mi abuela, o esa gelatina que siempre me ofrece y que nunca como. 

Mucho pasa por detalles ‘insignificantes’. Algo de eso siempre me quedo dando vueltas con el tema de las circunstancias. Detalles que son triviales, prescindibles; pero que a la vez son los que dan la historicidad. Las cosas son como son por esos detalles que parecen irrelevantes. 

Walk around

Some day walking around I have been surprised by a sensation: I was, like nothing, going by an unknown city. When you travel you learn a lot of new skills (And more they are, as less money you got). How to hitchhike,it looks like easy, I stop in the way with my thumb and I get to anywhere, but it is not so easy (Wish it was). But like all the practical skills, making you learn. Learn gastronomy, trying new tastes or improvasing with what you have to cook, exchanging with who you are. But perhaps what is more valuable it’s the hability to managed the unknown. 
From day to day you are restarting. Perhaps you get to a new place, with no place to go, nothing to eat, no idea about what is to do in the city. Maybe it’s a new habit you see and makes you doubt, foreign culture, new ways of things, others costumes. But some day you realize you are walking like natural in a new place, without knowing no one, with all different way of thinks compares with you. With the time you learn how to manage that uncertainty, and how to be comfortable (In some way) with day. You stay open to the opportunities and you are more communicative with people. 

Son of the illumination, seeing with good eyes the think, the maths, we built in the certain. We built around the illusion of control, trying to be sure about a lot of things. Perhaps these times are changing that, later of the  Heidegger’s principle and some other movements a lot of things were relexad. That allows to accept more soft ciences, pedagogies, ways of thinks. I feel that I’m still part of that kind of thinking. Big part of my education was around the precision, the control, de effectiveness. It’s no complete wrong, like almost anything, but it’s not the unique way and I like to know more paths. 
The world is a great school, some much knowledge in the way, in the people I meet. I wasn’t able to skip this, I think I need these, as much as I thought I need my title, my previous education. I like the idea of known as much as I can and to know as many different ideas as I can. 

Bahia

Llegué a Brasil sin tener noción de ese estado. Todo el mundo escucha por alguna cosa hablar de Salvador de bahía, pero sinceramente poco y nada sabía de esa tierra. Hoy más de tres meses después de haber salido de esa tierra, mirando el horizonte desde Pernambuco, me sigue dando vueltas en la cabeza.

bahia.PNG

En el comienzo del viaje ya me habían advertido: “No podes no pasar por Bahía”, “No podes decir que conoces Brasil sin haber ido a Bahía”; que en principio me parecía tan exagerado y que hoy siento que es una gran forma de describirlo. Es el lugar a donde los Portugueses llegaron inicialmente, la primer capital de Brasil fue Salvador, la mayor cantidad de esclavos llegaron allí. Aún habiendo pasado ya varios años, se sigue sintiendo todo eso en las calles (Aunque Brasil sea el último país en abolir la esclavitud).

Porto seguro y el lugar de la llegada. Salvador en toda su inmensidad, el Pelourinho que te lleva atrás en la tiempo. Chapada Diamantina, que Aunque es una de varias chapadas, creo que tiene algo especial por ser parte de Bahía. Hay muchos otros lugares, más costeros, más caravaneros, más tranquilos. Pero esos tres son bastantes básicos, esenciales.

La gente es hermosa por aquellos lados, en Salvador, es como si todo el mundo le abrazara, receptivos a más no poder. Las comidas también muy ricas, con mucha historia. Otro lugar donde di mil vueltas a esa relación entre historia y comida. Cuando uno comer un acarajé (o alguna de esas misturas que hay por ahí) se vive toda esa historia de dolor y de amor. También algo habrá que es la sede de uno de los carnavales más intensos. Esa mistura de simbolismos que respiran las calles de Bahía.

Ahí está el corazón de Brasil. Así me lo describió otro amigo, tal vez esta sea la mejor manera de verlo. Es una visita que habría que hacer, hay una aire especial, no diría que es mágico, o que es alegre. No es plenamente positivo lo que se persigue, pero hay una mistura que por un lado te abraza y por otro te eriza la piel.

182,5 dias

Parece un número extraño de días para elegir, más pensando que cuando son tantos uno ya comienza a usar meses o muda de notación. Pero pensando en que el año tiene 365 días, ya se puede ir viendo una relación. 182,5 es medio año. Me gusta usar esos número así menos comunes. 

En el viaje siento pasar el tiempo de una forma distinta. Pasa rápido, pero también la intensidad es mayor. Hay muchos muchos momentos. Cada día hay varias aventuras, tal vez uno de despierta en una ciudad nueva, sale a um barrio nuevo, está desarmando la varios de una playa, yendo a la casa de un chouchsurfer, comenzando el día en una terminal. Son muchos colores nuevos. Constantemente estamos expuestos y viendo cosas nuevas o hallando nuevas miradas. 

Ya en estos seis meses fui haciendo distintos clicks, mudando la idea del viaje, el ritmo o como lo encaraba. Fui quedándome más tiempo en los lugares, entiendo más se como vive en cada uno, conociendo más los estados y sus personas. El viaje está en uno siempre, pero son esas circunstancias relativas, que nos encallan en la ‘realidad’ las que dan el color a las cosas, las que nos ayudan a guiar nuestras ideias. También en este tiempo fui sintiendo muchas cosas, reencontrándome con los sentimientos, repensándolos, sintiéndolos de una nueva forma. Los miedos al salir a lo desconocido, a enfrentar aventuras nuevas, que siempre es importante pero que trato que no me paralice. La alegría de andar, de ser sorprendido para bien por las cosas. Lo lindo de salir al camino y encontrar las cosas buenas, de recibir regalos (de todo tipo desde sonrisas y ayudas, hasta ropa, collares, cervezas, no se, mucho, es muy bueno sentir la generosidad de la gente). La ansiedad cuando está pronto un cambio. La nostalgia, ya me tocó dejar lugares después de estar muchos días, y ya eran como pequeños hogares que tenía, y dejarlos aunque sé que es para bien, me da una nostalgia, dejar atrás personas, rincones, hábitos, los detalles de la felicidad. Y uso de nuevo esa última palabra, porque es algo que siento mucho también, felicidad, instantánea así como viene siempre. En detalles, en pequeños momentos, en frascos chiquitos, pero si, feliz porque andar cumpliendo un objetivo, porque todo va dando (Y si no diera creo que también sería, porque estaría cumpliendo ese objetivo de renegar y crecer), porque eso que pensé va siendo vivido y de una forma muy linda. 

Son muchos los momentos que pasaron en seis meses. Las cosas van siendo de la forma que tienen que ser. Estoy contento por el lugar donde estoy, haciendo lo que soñé y procuré. No puedo sino recomendar a todos que viajen, a su manera, cómo les quede mejor, pero que experimenten. Se aprende demasiado en el camino, a todos nós hace bien  aprender y crecer. Para que más sueños que tomen vida 🍻

Maleducado

Me recordaba sentado aquí la plaza del Carmo en Olinda de una situación que pasó en la secundaria. Una profesora uso la palabra maleducado para referirse a alguien, a lo que un amigo (De gran corazón) me retruco que estaba usando mal el término. Aunque a ella le molesta a alguna actitud, él se sentía bien educado, sus padres habían hecho un buen trabajo… Y las palabras continuaron, pero ya conseguí ilustrar el punto que estaba buscando 😁

Me puse a pensar en como una palabra tan va puede ser un insulto fuerte, que no ataca tanto a la persona, como a sus padres, familiares, quienes ayudaron a su educación. Y por otro lado también, como genera una bajada de línea. ¿Quién juzga quién está bien educado? ¿Quién tiene la receta para decir esto sirve, aquello no, eso es bueno? La misma cuestión del bien y el mal de siempre, recurrente por también impregnar todo nuestra cosmovisión. La mirada dicotómica que está urdida en lo profundo de la dinámica de pensamiento occidental. Es o no es, es bueno o es malo, es verdad o es mentira.

Sin embargo, después de todos estos divagues, aún tengo uno. Puedo entender el cuestionamiento del otro lado. Eso que estás haciendo no encaja en mi sistema. Puede ser que esté bien planteado. Dentro de una institución hay camino marcados, hay normas estipuladas para construir una normalidad, despejar la incertidumbre. Cuando uno ingresa en toda institución subleva cierta parte de su voluntad, de su libertad en pos de esa construcción colectiva (Otro eterna escisión del hombre soy un individuo, pero soy también parte de este colectivo. Cómo equilibro esas fuerzas opuestas). Mientras divagaba, apareció un otro rompiendo esas obviedades que uno tiene. Un pareja al lado mío tiró la basura al suelo. Algo que no encuentro positivo. La visión de cada uno. ¿Cómo digo que no creo eso correcto, sin colonizar al otro? ¿Porque lo veo así?

Tirar basura cómo algo incorrecto, alguna vez ya me lo cuestione. En la ciudad esa basura empujada por el viento, tiene grandes posibilidades de ser recogida por quién limpia (1° punto, ensucio porque total alguien limpia). Pero también esa basura va, empujada por el viento, y tapa desagües, alcantarillas, entorpece los servicios públicos (2° punto). Otras veces, son foco para que aumente la cantidad de animales portadores de enfermedades (3°).

Hay otros, por ejemplo estético. Pero lo que quisiera marcar sería:

Aún si fuera en mi propia casa. La basura al final, producto de la erosión, la descomposición, va liberando toxinas que contaminan tierra, agua y aire. Y la concepcion de propiedad es humana, pero la tierra nos cobija a todos y está más allá. Atacarla es atacarnos a todos.

Así desenvoleria mis ideas, si tuviera que ir a romper en el cotidiano del otro, si tuviera que marcar la falta. Procurando una lógica, mi lógica, algo que realmente tenga sentido y que haga un problema. Procurar que el otro está ‘mal’ porque lo está, nunca es algo que debiera decirse. Habla más de que del otro eso.

Dudas

# En el camino se me van perdiendo todas las certezas. No en los pasos de estos últimos 5 meses, sino que desde hace rato. El camino empezó hace tiempo. La única certeza que me quedó es fue: “Lo uno siente es lo único real”.

La que me encontré ahora, o bien ahora le doy más importancia, es que cuando cabeza y corazón dicen algo, hay que hacerles caso. No importa la que hay en el medio.

No sé si es una certeza, todavía la ando poniendo a prueba. Pero se está pareciendo mucho a una.